domingo, 24 de octubre de 2010

Reseña de un Libro: "La Profesión va por dentro"


A Pedro López lo conocí en el claustro de la Universidad del Rosario en el año 2002, cuando era un niño pecoso, que solía ponerse una chaqueta impermeable blanca con rojo que parecía de segunda, una tarde cualquiera porque me dijo que le gustaba mucho mi lonchera metálica verde de Tom Sawyer y desde ahí nos volvimos casi que inseparables, hasta poco antes de terminar de cursar nuestros estudios en jurisprudencia.

Con el paso de los semestres yo dejé de ser activista política y no volví a leer Bakunin, ni nada que se le pareciera, mientras que Pedro fue nombrado Colegial de número y comenzó a creer en la anarquía, y aunque no tiene nada que ver lo uno con lo otro, comenzó a dejarse crecer el pelo, tanto, que hoy en día es el feliz portador de una melena que causa envidia en el público femenino.

A Pedro le conté que un día en la biblioteca de la universidad escuché la conversación de un par de estudiantes, en la que uno le decía al otro, que los colegiales tenían su futuro definido y arreglado. Obviamente los dos nos reímos del comentario, porque la vida real no funciona así tan fácil, especialmente cuando a un abogado recién egresado no le interesa trabajar en una firma como asesor, ni ejercer el derecho en el bajo mundo de la baranda (litigando). Sin embargo, y gracias a que Pedro es sin duda alguna un ser brillante, culto y apasionado lector, es que a sus 25 años publicó su primer libro titulado “La profesión va por dentro”, obra con la que me identifico totalmente y que disfruté leyendo.

“La profesión va por dentro” es el resultado de una inquietud personal, pues a su autor no le interesa el ejercicio tradicional del derecho como el resto de sus compañeros de pupitre. Así se construyó una obra que parte del análisis desde la academia, sobre la importancia de la vocación de los estudiantes de una de esas “carreras serias” como el derecho, y en general sobre las decisiones de vida.

Mediante un género como la entrevista, Pedro indaga las razones por las cuales un grupo de personas exitosas, estudiaron derecho y decidieron no ejercerlo. Algunos que en la actualidad son periodistas como Juanita León, Felipe Zuleta Lleras y María Isabel Rueda, lo hicieron intencionalmente para tener una visión amplia sobre el funcionamiento del Estado. Sin embargo, la respuesta recurrente de los entrevistados, es que la práctica del derecho es horrorosa, ir a un juzgado por ejemplo, o trabajar como funcionarios públicos en un país donde reina la burocracia como Colombia, los enferma por no decir menos.

Este es un libro que no se limita a recopilar información estadística sobre los oficios de los entrevistados (que en la actualidad se desempeñan como escritores, periodistas, galeristas, o profesores), sino que abarca temas mucho más amplios sobre sus vidas (sobre las cuales el autor indagó con bastante profundidad), con un lenguaje sencillo, tal y como lo menciona Pedro en su prólogo, este es el justo medio entre una entrevista publicada en la revista Hola y un texto académico.

Aquí dejo algunos datos curiosos sobre los entrevistados que aparecen en este libro:

Martha Senn: Egresada de la Universidad del Rosario. Reconocida en el mundo de las artes líricas por ser una de las mezzosoprano más importantes de Colombia, y posteriormente ser Directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá. Comenzó a estudiar derecho a los diecisiete años porque se sentía como un paladín de la justicia, y le atraían las humanidades.

Juan Carlos Iragorri: Egresado de la Universidad del Rosario. Estaba tan aburrido del derecho que lo único que quería hacer era escribir de deportes. Lo que aprendió cuando estaba en la Universidad del Rosario estudiando Derecho, fue a jugar billar, sus amigos le contaban lo sucedido en cada clase y la única clase que de verdad logró mantenerlo sentado todo un año fue la clase de Derecho Constitucional con Luís Carlos Sáchica.

Felipe Zuleta Lleras: Estudió Derecho en la Universidad Externado de Colombia. Actualmente es periodista, tal vez uno de los que más despierta sentimientos de amor y odio en los foros del espectador.com. Decidió estudiar derecho porque su abuelo, Alberto Lleras le dijo que si quería ser un periodista medianamente decente, lo mínimo que tenía que saber era cómo funcionaba el estado.

Se hizo ateo siendo un niño, luego de que se le tiró a un carro en pleno parque de la 93 y el detente que le había dado su abuela no detuvo el carro, pero su hermano lo salvó de ser atropellado. El dentente funcionó.

María Isabel Rueda: Egresada de la Universidad del Rosario. Estudió Derecho porque su papá le dijo que estudiara una carrera decente, y que luego se dedicara al periodismo, que según ella, no es una profesión sino un oficio.

La primera vez que entró al edificio Hernando Morales Molina, se fue vestida con tenis, camiseta y se estaba comiendo un helado.

Luís Fernando Pradilla: Egresado de la Universidad del Rosario. Dueño de la galería El Museo, comenzó en el mundo del arte comprando y vendiendo piezas arqueológicas a los guaqueros en hoteles de mala muerte aledaños al Museo del Oro. Estudió derecho porque le pareció que esta carrera ofrecía materias muy diversas. Nunca reclamó su tarjeta profesional, pero sus compañeros de pupitre se la regalaron a su padre como regalo de navidad.

Álvaro Castaño Castillo: Egresado de la Universidad Nacional de Colombia. Liberal, fundador y director de la emisora HJCK una de las primeras emisoras en el país en cuyo objetivo es cultivar y transmitir cultura en un medio de comunicación. También fue cofundador de la Universidad de Los Andes. Estudió Derecho porque era la carrera que más se aproximaba a la literatura, las letras y la cultura en general, y en esa época no existían facultades de literatura en Colombia.

Alfonso Sánchez Baute: Egresado de la Universidad Externado de Colombia. Estudió Derecho porque le pareció una carrera completa y le resultó demasiado fácil. Escribió al Diablo la Maldita Primavera, Sex o no Sex y Líbranos del bien, una representación de la violencia en Colombia desde sus personajes Jorge 40 y Simón Trinidad.

Su entrevista le da el título al libro de Pedro: “Nunca ejercí el Derecho, pro como lo afirmé en alguna entrevista anterior, La profesión va por dentro. Más que como oficio, el estudio del Derecho me ha servido como disciplina”

Juanita León García: Estudio derecho en la Universidad de los Andes. Actualmente es la directora del portal independiente de noticias “La Silla Vacía” en el que, según ella misma lo importante es transmitir la información real y analizar las dinámicas del poder desde un medio de comunicación. Estudió Derecho porque quería ser periodista pero no quiso estudiar comunicación social, sintió la necesidad de saber cómo funcionaba el Estado y la vida pública, temas sobre los cuales quería escribir.

Incursionó en el mundo de las plataformas cibernéticas con facilidad, pues hizo parte del equipo de creadores del portal de internet “Flypmedia.com”, el magazine multimedia en donde se puede encontrar información sobre literatura, arte, música, ciencia y tecnología en una misma plataforma; y en la actualidad se encuentra investigando sobre la compra de tierras por parte de multinacionales en Los Montes de María.

Juan Gabriel Vasquez: Estudió Derecho en la Universidad del Rosario. Es escritor de “Los Informantes” y “La historia secreta de Costaguana”. Estudió Derecho por convicción porque era la carrera “con los pies en la tierra”, pero hacia quinto semestre de derecho se dio cuenta que lo suyo era la literatura, luego de escribir una obra de más de cien páginas y desde ahí decidió que a eso se iba a dedicar el resto de su vida.

Jorge Iván Salazar: Estudió Derecho en la Universidad del Rosario. Se dedicó a la docencia, pero principalmente se ha dedicado a leer toda su vida. Decidió estudiar Derecho influenciado por las caras que hicieron sus padres cuando les dijo que quería ser filósofo, y a lo largo de su carrera utilizaba la tarjeta de crédito para comprar algún código que necesitaba para la universidad y tres libros más de literatura o filosofía durante los cinco años de carrera. Nunca ejerció el derecho y posteriormente a los 28 años estudió filosofía en la Universidad del Rosario.

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